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EDAD MEDIA
Los primeros datos de San Martín datan de 1159, año en el cual Sancho III de Castilla donó estas tierras a Pero de Balmazán y a su mujer Sancha, denominándolo como San Martín de Entreambasaguas. Poco después, en 1185, este matrimonio lo cedió al Convento de Tulebras, a cambio de 20 sueldos jaqueses.
A mediados del S.XII, debido a diferentes factores, San Martín se había convertido en una de las haciendas más saneadas del Monasterio, incluso se obtuvo de Jaime I El Conquistador, en 1252, un amplio privilegio, ya que tomó bajo su protección real esta villa.
Las pequeñas o grandes guerras que se producían en demasiada frecuencia indujeron a las monjas a desprenderse de los dominios de estas tierras, así el 25 de marzo de 1280, el Rey Pedro III, lo compra por 250 cahices de trigo y una renta perpetua de 250 sueldos jaqueses, las religiosas debieron creer que sería mucho más fácil y seguro recibir una renta perpetua que los frutos que podían recoger de San Martín, villa situada en otro reino con el que estaban en frecuentes guerras.
El 23 de enero de 1307, Jaime II nombró a esta villa San Martín, eliminando el sobrenombre de Entreambasaguas. Este rey, regaló a Artal de Luna las tierras de la villa.
Llegando al fin de la Edad Media, en 1431, Alfonso V de Aragón vendió por 2.000 florines de oro el lugar de San Martín a García López de la Puente, confiscándolo a Federico de Luna por rebelión. Seis años después, y bajo el dominio nuevamente del reino, Alfonso V dio a Lópe Ximenez de Urrea los lugares de San Martín y de Lituénigo, juntamente con el bosque de La Mata y Río de Morca, así como la villa y el castillo de Trasmoz.
EDAD MODERNA Y CONTEMPORÁNEA HASTA FINALES DEL S.XIX
La edad Moderna viene marcada por los numerosos pleitos y litigios, algunos de ellos permanentes durante siglos, por el aprovechamiento de las aguas y montes, así como la delimitación de término jurisdiccional de San Martín con los municipios limítrofes, principalmente con Tarazona.
Cabe destacar la sentencia en la que se afirma la existencia de un solo pueblo, llamado San Martín de Moncayo formado por dos barrios, San Martín y San Prudencio, en contraposición a los que consideraban este último como barrio de Tarazona, tesis apoyada por la existencia de dos parroquias, la de San Prudencio servida por el cabildo de Tarazona y la de San Martín, que correspondía a su vinculación señorial.
Esta cuestión fue el detonante de varios pleitos duraderos en los últimos años del S.XVII y principios del XIX, cuyas sentencias, respecto al disfrute de las aguas y relativas a la propiedad de los montes del originario término jurisdiccional, también fueron favorables a San Martín. Aunque, si es cierto que, en el fallo del 19 de junio de 1807 la ciudad de Tarazona interpuso una súplica por la que los vecinos de San Martín no debían abusar del sobrante de las aguas ni distraerlas del curso regular par que los vecinos de Tarazona y los demás pueblos pudieran hacer uso de ellas bajo multa de 20 ducados.
Una de las consecuencias de estos ligios fue que, en 1834, este pueblo tomase oficialmente el sobrenombre De Moncayo, aunque ya desde mediados del siglo anterior tanto de forma oral como en diversos documentos aparecía como San Martín de Moncayo.
No es hasta 1855, cuando se firma el acta de señalamiento del término, procurando que el pueblo quedase en el punto más céntrico posible. Por parte del Ayuntamiento de Tarazona se manifestó estar conforme, no así el de San Martín. Hay que esperar hasta el 24 de septiembre de 1892 para que la Diputación resolviera lo que estimara justo sobre el deslinde y amojonamiento entre los términos, acordando mandar mantener a San Martín la posesión de los Montes, Barranco de Luzán, Planolleras y Gallopar, así como el río Agramonte.
Año señalado para los sanmartineros es 1853, año en el que se encuentran los primeros datos de la Banda de Música “La Moncaína”, el bien inmaterial que, hasta la actualidad, más enorgullece a los habitantes de esta villa.
DEL SIGLO XX HASTA LA ACTUALIDAD
La comarca de Tarazona y el Moncayo, en la cual se encuentra San Martín, conoció, a lo largo del primer tercio del siglo XX, una expansión económica basada fundamentalmente en el desarrollo del cultivo de la remolacha y los cereales y en la modernización industrial. Es en este período cuando comienza la edificación de la actual Iglesia Parroquial, construcción costeada en su mayor parte por D. Salvador Gómez Sánchez, vecino de la localidad, colocando su primera piedra el 14 de septiembre de 1931.
La evolución demográfica en esta época estuvo estrechamente vinculada a la economía. Los momentos de expansión económica coincidieron con épocas de aumento de la población, mientras que en los de crisis, ésta disminuyó, tanto por la emigración como por el descenso de la natalidad al ser el sector joven en edad fértil el que emigró. Estos cambios afectaron de forma importante a las pequeñas localidades que tenían escasos recursos para mantener a un vecindario que sólo contaba para subsistir con la agricultura y que, en épocas de malas cosechas o de bajos precios, debía trasladarse, en primer lugar a la cabecera de comarca y, más allá, a las grandes ciudades. El aumento de las tierras en explotación, junto a la demanda de mano de obra para la industria fosforera y textil de Tarazona, permitieron la recuperación demográfica de la comarca.
La época de la Restauración Borbónica fue la causa del elevado grado de exclusión política que se dio y la presencia de protestas sociales que no fueron canalizadas a través de partidos políticos. Uno de los principales puntos de esta conflictividad fue el relacionado con la utilización del monte, un recurso que mantuvo su importancia en la zona y alrededor del que se entretejieron los intereses de agricultores y ganaderos. En San Martín se registran dos conflictos relevante: en 1893, el desarme y amenazas al guarda de montes por los vecinos; y en 1912, detenciones por talar 1700 vides y 20 olivos
Durante la II República se mejoraron, con el apoyo económico de la Diputación Provincial, los caminos vecinales y, en especial, las comunicaciones con el Moncayo. El objetivo de estas obras no era sólo crear una red básica de comunicaciones sino lograr, al mismo tiempo, disminuir el paro obrero.
La Guerra Civil de 1936-1939 trajo consigo consecuencias políticas sin embargo, al no ser zona de combate, fueron mucho menores que en otros lugares de Aragón, especialmente con el número de bajas.
El 30 de diciembre de 1949, el Obispo de Tarazona concede al pueblo, en atención a la religiosidad y devoción a la Virgen de Moncayo, tener en la su Iglesia la nueva imagen durante la temporada invernal. Ese hecho es consecuencia que el 25 de junio de 1951, la mayoría de los vecinos firmaron la solicitud para adicionar al nombre de la villa el sobrenombre “de la Virgen”. Requerida la legislación vigente, el 15 de febrero de 1952, este pueblo cambió de nombre al actual, San Martín de la Virgen de Moncayo.
En 1978 el Moncayo es declarado Parque Natural, trayendo consigo prosperidad para los pueblos de la zona. Debido al interés natural y contando con que San Martín se encuentra en un enclave privilegiado, el turismo se incentivó, motivando la actividad económica importante en este pueblo, a través de la creación de empresas que responden a esta necesidad.
Actualmente, San Martín presenta un conjunto urbano moderno, siendo uno de los más turísticos de la zona, el cual sirve de partida para múltiples rutas naturales, además de recoger un gran número de actividades culturales.

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